La Martina

El campo Los Lagartos
La historia de este maravilloso lugar se remonta a 1920. En ese año, Tomás Eduardo de Estrada, hijo del creador de la primer editorial argentina (Editorial Estrada, 1869), compra un campo en la zona de Cañuelas. El campo se denominó Los Lagartos, y fue adquirido gracias al consejo de su concuñado, Vicente Lorenzo Casares. Este último también fue un gran hombre de negocios, que fundó la Martona, la primer industria láctea del país.
Tomás Justiniano de Estrada (hijo de Tomás Eduardo) hereda el campo y se establece con su familia. Su hija Martina se casa con Salvador Carlos Socas y tienen dos hijos: Salvador (h) y Marcial. Para ese entonces, la familia ya estaba inmersa en el polo como hobby. Abuelos, tíos, primos, todos jugaban al polo, alternando entre Los Lagartos y otro campo en San Miguel del Monte.
Martina se divorcia y, años más tarde, se casa nuevamente con Adolfo Cambiaso. De ese matrimonio nacen Camila y Adolfo (“Adolfito”). El polo siguió siendo una importante actividad dentro de la familia, y tanto Salvador (h) como Marcial ya tenían handicap.
El campo La Martina
En 1981, tras el fallecimiento de Tomás de Estrada, Martina hereda parte del campo Los Lagartos y lo denomina La Martina.
En 1975, surge la primer escuela de polo en Buenos Aires, creada por Eduardo Moore, a 500 km de la capital de Buenos Aires, en Carlos Casares. Esa escuela estaba orientada más bien a la preparación y venta de caballos de polo, y en realidad ellos fueron los pioneros en la comercialización a gran escala de caballos hacia otros países.
Atento a la oportunidad de crear una escuela dedicada a los amantes de la práctica del deporte, y dado que La Martina estaba ubicada mucho más cerca de la capital (51km), Adolfo Cambiaso decide formar La Martina Polo Ranch, en 1982.
La Escuela de Polo
La Martina Polo Ranch tenía como objetivos la enseñanza y la práctica del deporte de polo, con prioridad en la atención a extranjeros. En 1983, la escuela se afilia como Club a la Asociación Argentina de Polo, y así nace este lugar, que ya tiene su espacio en la historia del polo en la Argentina y en el mundo.
Toda la familia estaba involucrada en la operación del club: Adolfo era el General Manager, Salvador era instructor, Martina y Camila se dedicaban a la hotelería, Marcial y Adolfo (h) jugaban con los invitados. El ambiente creado en el club era el fiel reflejo de su estilo de vida: familiar, relajado y tratando a los invitados como amigos. Esta cualidad, las excelentes instrucciones, y el estilo de vida ligado al juego, eran los aspectos más valorados por los invitados.
La Martina Polo Ranch continuó operando de la misma manera hasta el año 1989, cuando la situación del país cambia y se sumerge en una crisis económica. En ese entonces, la escuela se abre al público local, y extiende el alcance de los servicios.
Entre los años 1989 y 1991, Adolfo (h)(con solo 14 años) comienza una extraordinaria carrera como polista profesional. Comienza a viajar en el estranjero, y por ser tan joven, debía viajar con sus padres. Fue entonces que Marcial Socas fue paulatinamente tomando el cargo de General Manager e instructor de la escuela.
De Argentina al Mundo
En La Martina había una infraestructura muy importante: 2 canchas profesionales de muy buena calidad para esa época; más de 100 caballos que también eran parte del negocio. Se vendieron caballos a todas partes del mundo, para todos los niveles de polo.
Mucha gente desde todo el mundo visitó La Martina. En 1987 comenzó el suceso de la marca de indumentaria “La Martina”. Gracias a ello, se hicieron publicaciones sobre la escuela en revistas importantes del mundo: Esquire, GQ, Travel, Class (Italia), Vogue (Francia).